Visitando las webs de empresas de mi ciudad he confirmado nuevamente dos cosas: Una que hay empresas innovadoras en Valladolid donde se hacen grandes cosas. Dos que hay empresas que la imagen online la tienen bastante abandonada. Pero, dentro texto:
Vale, no te voy a engañar. Hay de todo, como en la vida. Pero he intentado analizarlo de una forma imparcial, o lo más imparcial posible, porque cuando empiezas a ver cosas… cuesta no sacar conclusiones.
Y hoy no voy a entrar en lo técnico. No voy a hablar sobre la importancia de un certificado de seguridad, ni de si usas una cuenta Gmail para atender a tus clientes, ni de si las fotos IA están copando todo, ni de si tu logo está pixelado, ni de si la web carga lenta, ni de si el menú no funciona. Todo eso importa, claro. Pero entiendo que quien está al frente (o quien lo gestiona) puede tener cosas “más importantes” que atender que todo eso… aunque aquí viene el matiz: quizá, solo quizá, la empresa que gestiona la web debería estar más pendiente y “formar” de alguna forma al cliente para que entienda que sí, que todo eso también es importante.
Y ojo, que en algunos puntos tengo que dar la razón a los proveedores de estos servicios, porque hay clientes muy difíciles, de los de “hazme una web como Amazon por cuatro duros” y “no me cambies nada que ya está bien”. Pero también hay cosas que están de nuestra mano y no se hacen. Y eso se nota.
Tras revisar buena parte del polígono de San Cristóbal en Valladolid, web a web y empresa a empresa, os aseguro que me he dedicado toda una mañana a ello y no he terminado. Lo de “todo el polígono” es un poco exageración, sí, pero ya me entiendes.
He visto cosas que sorprenden en empresas con cierto renombre. Y también empresas pequeñas que han sabido ver lo que una web significa, incluso en sectores que no son precisamente “online”. Y ahí es donde he aplaudido: no por tener la web más moderna del mundo, sino por preocuparse por lo que comunican y transmiten. Y otras… sí. Horribles decisiones de la época del Paint de Windows. No porque sus web sean feas, si no porque se hicieron en esa época y hasta aquí la inversión.
Y no, hoy no voy a hablar de “los colorines”, el tipo de letra, los tamaños de las cosas y todas esas cosas que entiende cualquiera (vamos, identidad corporativa e imagen de marca). Eso es lo visible. Lo superficial. Lo que se arregla (o se estropea) rápido. Tampoco del mantenimiento web, los certificados de seguridad ni nada de eso.
Hoy quiero ir a algo que no se ve tan fácil y que, para mí, es más importante: la honestidad y la coherencia entre lo que son y lo que muestran.
Es difícil verlo desde fuera sin conocer una empresa al cien por cien, pero es posible. Al final, yo puedo ponerme en la piel de un cliente y, sin mucho conocimiento, sentir lo que me transmite una web y otra. Y vamos a intentar focalizarnos en eso, que encima mi perfil es más técnico y me podría ir por otros derroteros… pero no.
Y tampoco lo hago para sacar los colores a mis compañeros de profesión. Lo hago para que tú te des cuenta de si tu web está en línea con lo que eres hoy. Miremos hacia dentro, seamos honestos con lo que mostramos, anda, más.
No voy a poner casos concretos de empresas. Pero sí voy a indicarte 10 preguntas para que te respondas con un sí o un no.
Quédate con esta idea: si la respuesta es NO, ahí hay algo que revisar. No hace falta dramatizar, pero sí verlo.
10 preguntas (sí o no, sin excusas)
- ¿Tu web se ha actualizado en los últimos 12 meses (servicios, textos, fotos, equipo, proyectos… algo real)?
- ¿Al entrar en tu web se entiende en segundos qué haces y para quién, sin tener que adivinarlo?
- ¿Tu web representa tu empresa de hoy, no la de hace 5–10 años (en mensaje, enfoque, servicios, tono)?
- ¿Tu logotipo se ve actual y bien (nítido, consistente, con buena pinta) o canta a viejo / improvisado?
- ¿Usas el mismo logotipo en todas tus comunicaciones (facturas, web, redes, rótulos, flota…)?
- ¿Tu imagen es coherente en toda la web (misma línea, misma sensación) o cada página parece de una época?
- ¿Tu web transmite confianza con cosas reales (equipo, instalaciones, trabajos, clientes, reseñas, ubicación…)?
- ¿Lo que dices en la web suena a verdad (sin frases vacías tipo “somos líderes” si luego no se sostiene)?
- ¿Cuando entras en tu web te genera buena sensación (orgullo, seguridad) y no rechazo o vergüenza?
- ¿Crees que tus competidores comunican mejor que tú (más claro, más profesional, más fiable)?
Si te han salido todo SÍ, perfecto. No significa que tu web sea “la mejor”, pero sí que probablemente acompaña a tu negocio, y eso ya es mucho. Y siendo aún más sincero, todo sí es extremadamente complicado. ¡Muéstramelo!
Si te han salido varios NO, no pasa nada: es lo habitual. Lo que pasa es que esos NO, aunque tú convivas con ellos, los demás los notan en segundos. Y la web, al final, es eso: lo que transmites cuando no estás delante para explicarte.
Contáctame y te ayudaré a poner orden. Sin dramas, sin postureo y sin venderte humo: lo revisamos con criterio y sobre todo con honestidad.


